Ste blog no es más q un feto engendrado por mi necesidad expresiva y las ganas de crear algo bello. Incluyo cosas que he leído, visto u oído. Cosas que me han pasado y que me enriquecen. Otras son extractos de documentos antiguos del disco duro, de ahí que no siga un orden cronológico. Loading? Xq para mí la escritura es el medio de cargar fuerzas. Será como un área de descanso para caminantes. Donde poder descalzarse y sentir más intensamente la realidad bajo nuestros pies.
jueves, 18 de agosto de 2011
domingo, 14 de agosto de 2011
Manos sueltas
Empezó a fotografiar con la cámara del teléfono parejas que caminaban por la calle de la mano. Coleccionaba las imágenes en formato digital, guardadas como si fueran sellos o monedas, hasta que empezó a especializarse en parejas que caminaban de la mano mirando cada uno a lugares diferentes, ensimismados. Parejas que aparentan ser todavía pareja. Dos que caminan agarrados pero solos. Imprimía esas imágenes, las ampliaba y encontraba retratado un proceso de vidas que se separan, aunque caminen con las manos trabadas.
Llegó a elegir parejas, a ponerles nombres, como había aprendido de los naturalistas que en los documentales ponen nombres de personas a los gorilas o a los guepardos, y que siguen sus andanzas como en una telenovela.
Ya conocía las rutas de sus paseantes y se apostaba para cazarlos al paso. Registraba la progresiva separación de algunas parejas. La tensión de los dedos sin sangre, la distancia de los brazos tendidos... "Un día se soltarán las manos", murmuraba mientras pulsaba el botón de la cámara. Y entonces... Esa foto del desprendimiento de las manos era el trofeo más valioso. Y a la espera de ese momento, el coleccionista, fotógrafo y cazador vaticinaba un desenlace vulgar: luego caminará cada uno por su lado, por esa acera en la que sospechan no encontrar al otro (entre ellos conocen bien sus manías de paseantes); tratarán de no coincidir, pero será tan inevitable como embarazoso encontrarse dos o tres veces al año en la ciudad; con los años, no hará falta ni saludarse cuando se crucen por la calle.