lunes, 18 de abril de 2011

¡¡ Tienen uñas !!

No llega a tres kilos (creo), ni a medio metro, y sin embargo, ¡tiene uñas!, joder, ¡TIENE UÑAS!.

Es lo que se me ha pasado por la cabeza después de colgar el teléfono.

Era mi cuñada. Anoche tuvo contracciones durante dos horas.

Mi cara entre atontada, somnolienta y llena de ternura, ha evolucionado en minutos a una boquiabierta, con una ceja levantada y de acojone total. Después de 9 meses sin un cortauñas a mano, ¿qué clase de garfios y armas de destrucción masiva estás gestando en tu interior?. Sin soltar el café, mi mente ha volado a reproducir unas diapositivas al más puro estilo gore. Era un remake de la escena traumática que viera de niña en Pesadilla en Elm Street. En mi sesera, una mini-Fredi te abría en canal, esta vez desde dentro, con sus uñacas, para...¿ponerse a berrear luego?.

No sé... tampoco se veía muy bien la escena, creo que era un cortometraje pirata, se veía pixelado y el cabezón del de alante tapaba 1/3 de pantalla mental.

Sobrecojedor. Acto seguido ha pasado mi compañera de piso y le he transmitido mi sabiduría.

-"¿Sabías que los bebés tienen uñas?, ¿qué cojones..?!" -nunca antes me había parado a visualizar esa reflexión de Juno, y sin embargo ahora estoy tan pasmada como ella en el minuto 19, con cara de Awen brevner en Transpotting.

-"Pues se las cortará su madre"

-"No, no... hablo en el embarazo, no me imagino metiendose un cortauñas....

Emm, bueno, sí, eso, he seguido flipando y dimanando más de la cuenta.

Aún más increíble me ha parecido que esto no se le haya podido pasar a su madre por la cabeza en 9 meses menos un día. Ese sentimiento sobreprotector y entrañable encarnado en la frase: "Mi niño sería incapaz de hacer eso. Ayyy, si es más buenooo...", se ha gestado a un ritmo mucho más frenético que sus zarpas de bebé ninja.

"¡Pa que veas lo que se quiere a un hijo!", diría mi querida Mari Loli, alias mami (que a propósito, cumple hoy santo, ¡felicidades madre!).

Superada la fase de flipe inicial. A la salida te espero, con ganas de comerte a besos, de contarte uno a uno los cinco dedos, y la historia del que que fue a por huevos, del que les echó la sal, del que los frió y del gordo jodío que se los comió todos todos todos todos!¡. Con ganas de sacar veredictos estúpidos acerca de a quién a sacado el pelo de la ceja izquiera o de quién son esos preciosos ojos (que lo digo ya. Suyos), con amor, devoción, babas y con ... con... con, un cortauñas. Que aunque seas mucho más adorable que los angeles del francés Bouguereau, no soy tu madre, y yo sí que creo en lo letal de esas 20 armas ricas en queratina.

Te quiere, y está deseando conocerte y ponerte cara.

Tu tita mamen.

PD: cuidaico a la salida. Y no corras! Que ya corriste lo que tenías q correr hace 9 meses. Eso sí, sin prisa pero sin pausa. Hasta pronto preciosa

La vida que emanas llena la mia

Está tumbado a mi lado, con la boca entreabierta, aunque no se le cae la baba. Yo al minuto habría formado un cerco en la almohada.
Respira fuerte y ronca ocasionalmente (pero no se lo digas! jeje). Siento su aliento en mi brazo. Me gusta observarlo mientras duerme, cómo se hinche su pecho, o cómo se inflama intermitente y constante la vena en su frente. Se ve frágil, pero esa vida que emana llena la mía.
Me siento segura a su lado. Y sin embargo, sería incapaz de defenderme del ataque de un oso en estos momentos, ni siquiera del de un mosquito cabezón.
Tiene pestañas largas, cejas y nariz rectilíneas, frente despejada, algunas pecas de camuflaje en sus mejillas que le dan un aspecto aniñado. Sus ojos almendrados son mi envidia y se vuelven aceitunados cuando les da el sol. A veces me resulta imposible sostenerles la mirada. En ocasiones helados. A menudo tiernos, provocadores, y alegres. Sus labios son gruesos y carnosos, irresistibles, que se hacen siameses con los míos. Su sonrisa, con la que empapelaría el corcho de mi cuarto.
¡Vamos,lo que es una cara de buena persona que no se la aguanta! Su barba tiene mechones rubios que se contorsionan por la parte de su cuello.
Sus manos son finas, suaves y sus dedos largos, "de pianista", aunque puede hacer cosas de mucho mayor probecho con ellas. Sus piernas, largas y atléticas. Los lunares se esconden juguetones por su anatomía y me gusta descubrirlos tras su oreja derecha, en unos de sus dedos, en el torso del codo derecho, desbandándose por su espalda...
Se despierta porque soy inquieta y no dejo de removerme en la cama con su mac. Se le escapa un te quiero. Le beso en la frente.

- Qué haces?
- Esccribir.
- Qué escribes?
- Describo mi paisaje favorito.