lunes, 18 de abril de 2011

La vida que emanas llena la mia

Está tumbado a mi lado, con la boca entreabierta, aunque no se le cae la baba. Yo al minuto habría formado un cerco en la almohada.
Respira fuerte y ronca ocasionalmente (pero no se lo digas! jeje). Siento su aliento en mi brazo. Me gusta observarlo mientras duerme, cómo se hinche su pecho, o cómo se inflama intermitente y constante la vena en su frente. Se ve frágil, pero esa vida que emana llena la mía.
Me siento segura a su lado. Y sin embargo, sería incapaz de defenderme del ataque de un oso en estos momentos, ni siquiera del de un mosquito cabezón.
Tiene pestañas largas, cejas y nariz rectilíneas, frente despejada, algunas pecas de camuflaje en sus mejillas que le dan un aspecto aniñado. Sus ojos almendrados son mi envidia y se vuelven aceitunados cuando les da el sol. A veces me resulta imposible sostenerles la mirada. En ocasiones helados. A menudo tiernos, provocadores, y alegres. Sus labios son gruesos y carnosos, irresistibles, que se hacen siameses con los míos. Su sonrisa, con la que empapelaría el corcho de mi cuarto.
¡Vamos,lo que es una cara de buena persona que no se la aguanta! Su barba tiene mechones rubios que se contorsionan por la parte de su cuello.
Sus manos son finas, suaves y sus dedos largos, "de pianista", aunque puede hacer cosas de mucho mayor probecho con ellas. Sus piernas, largas y atléticas. Los lunares se esconden juguetones por su anatomía y me gusta descubrirlos tras su oreja derecha, en unos de sus dedos, en el torso del codo derecho, desbandándose por su espalda...
Se despierta porque soy inquieta y no dejo de removerme en la cama con su mac. Se le escapa un te quiero. Le beso en la frente.

- Qué haces?
- Esccribir.
- Qué escribes?
- Describo mi paisaje favorito.

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